¡No hay imposibles!
Cuando aprendemos a orar de corazón, cuando nuestra esperanza y nuestra fe en la voluntad de Dios es más grande que todo lo demás, comenzamos a conocer y a experimentar el gran poder y la misericordia de Dios, vemos como no existen imposibles, que Dios todo lo hace.
Cuan grande eres Señor, te entrego mi vida, mi alma y mi ser, quiero ser todo tuyo, porque mi vida es más feliz contigo.
¡Amén!


Comentarios
Publicar un comentario