Dice San Pablo en I Corintios 11, 27-29:
“Quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.”
“Si bien no pueden recibir la Comunión sacramental, sí pueden comulgar espiritualmente y participar de la vida pastoral y espiritual, así como beneficiarse de la riqueza doctrinal y magisterial de la Iglesia. No se aparten de Dios, no dejen de asistir a Misa”.


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